Una página de aterrizaje bien hecha puede ser dos cosas: una herramienta efectiva para hacer negocios por Internet o un amuleto vudú. Rara vez, es ambas al mismo tiempo.
Alguna vez, en un post anterior, mencioné algo llamado "pensamiento mágico": La clase de estado mental en el que se le atribuyen propiedades sobrenaturales a un objeto. Considero que los seres humanos necesitamos tener fe en algo, pero éste no es un pensamiento exactamente productivo cuando se trata de mercadeo por Internet. Muchas veces creemos que un detalle particular (cierto tipo de gráfica o de diseño web, algunos contenidos, algunos elementos en la página de Inicio) garantizarán que la gente va a estar dispuesta a hacer conversiones efectivas. Si bien es cierto que es necesario tener algún tipo de gancho para atraer a los clientes, tambien se necesitan bases sólidas que transformen cada visita en un negocio cerrado.
Las páginas de aterrizaje, en últimas, cumplen la función de indicar un llamado a la acción específico. Dan información sobre bienes y servicios, facilitan los canales para contactar la empresa, nos dan la oportunidad de obtener información sobre clientes y prospectos.
Pregunto: ¿Es eso suficiente?
Una página web competente no es como un teléfono de latas de conserva atados con un hilo. Es decir, no es un canal bidireccional de comunicación solamente. Las posibilidades multimedia permiten hacer un proceso de venta en el que casi no hay interferencia humana.
Precisamente, esa es la limitación de una página de aterrizaje.
Una página de aterrizaje cumple una función muy similar a la de un folleto. Sus ventajas digitales sobre un medio tradicional impreso han alcanzado a mucha gente y ésta ha aprendido a ignorar la mayoría de resultados de búsqueda que encuentran en sus motores.
Detesto las líneas de atención al cliente. Lo que podría ser un proceso rápido, aunque humano, se convierte en algo no muy distinto a un juego de Simon (¿recuerdan los 80's, cuando los computadores funcionaban con floppy disks, jugábamos con solo 8 bits y Rick Astley dominaba el mundo?). Una secuencia de botones, seguida con precisión, podría llevarnos al segundo nivel, donde las secuencias se transforman en un juego de paciencia. Pierdo la paciencia fácil y termino colgando el auricular, busco el email del departamento de servicio al cliente y, si lo encuentro, mando una carta. Muchas veces obtengo una respuesta, otras veces no.
Sin mencionar la música de espera...
La leve esperanza de recibir una respuesta de alguien (quien sea, siempre que no me obligue a perder mi tiempo digitando numeros al azar) me hace sentir menos molesto.
Una página de aterrizaje no puede reemplazar el trabajo de mercadeo.
Hay que entender que no existe una herramienta milagrosa para llevar la delantera en los negocios Internet. Las conversiones solo se logran cuando la estructura de la campaña es clara para quienes la dirigen y cumple las expectativas del cliente. Hay algo de ensayo-y-error en todo esto. Tristemente, las páginas de aterrizaje no pueden satisfacer a todos.
Pero no se ponga bravo. Usted y yo podemos leer los artículos de este blog y consultar con profesionales del diseño de páginas de aterrizaje. Es un privilegio, ¿no?
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