Las redes sociales de video, en un comienzo, fueron mi pesadilla distópica. Debo admitir que, a veces, no veo el futuro como ésta feliz cíber-utopía. La forma en la que los medios entraron a nuestros hogares y nos mostraron lo desagradable que somos me dio escalofríos. No me gustan los “reality shows” porque creo firmemente que la realidad es la suma de todos los puntos de vista, no solo unos cuantos. Además, la falta de gusto y tacto que usan para mostrar a la gente (sí, incluso las celebridades venidas a menos son gente) me resulta inhumana.
Llegué a pensar por un tiempo que estas redes de video finalmente destruirían la idea de una vida privada. Una cámara en cada hogar, conectada a una fuente maestra donde el Gran Jefe (quien sea esta figura ahora) tendría acceso a nuestros portales más íntimos.
Afortunadamente, algunas personas vieron esto más allá del velo de pesimismo que suelo llevar conmigo.
La gente simplemente quiere ser vista. En un mundo en el que las barreras entre individuos se difuminan, ser capaz de compartir una visión personal sin sesgos no es solo un privilegio pero una nueva forma de terapia. No se trata de tener un equipo profesional. Digo… ¿Cuánto puede costar una cámara y un micrófono para computador. Incluso, los teléfonos móviles más nuevos tienen algún tipo de utilidad para grabar video. No se trata de presupuesto, se trata de ideas.
Algunas personas pueden ser miedosas, estamos de acuerdo (un ejemplo clásico…). Pero la mayoría de nosotros, usuarios frecuentes de sitios como YouTube, DailyMotion, Metacafé y otros somos solo hombres y mujeres que creemos vehementemente en el valor de nuestra opinión.
Tenga en cuenta: nuestra opinión vale, pero no es la ÚNICA que existe. Esté listo a recibir críticas (benignas o simplemente groseras)
Quiero dejar la discusión sobre derechos de autor para una próxima edición, pues este es uno de los primeros posts que habla sobre redes de video. Todo lo que puedo decir es: la propiedad intelectual debe ser redefinida para que todos ganemos. Existe una línea muy delgada entre el tributo y el plagio y las leyes la están borrando con las patas.
YouTube acabó con el reinado de los videos. ¿Quiere saber cómo?
1. Piense: ¿Qué es lo que USTED quiere ver? Algunos de nosotros dependemos de estas redes de video como una alternativa a la televisión. Podemos elegir sus contenidos, podemos programar y ver a nuestro ritmo y podemos producir, editar y transmitir con herramientas fáciles de usar. Ya que no está sujeto a la tiranía de la televisión, pregúntese: “¿Qué es lo que quiero ver tan pronto hago clic en el botón de reproducción?”
2. Vea el trabajo de otros. Algunas personas han logrado obtener, imitar (o, por lo menos, satirizar brillantemente) las técnicas de producción usadas por profesionales. Ver a otros puede ser una valiosa fuente de inspiración y recursos para darle un toque más profesional a sus videos.
3. Sea original Y legible. Aunque representar la yuxtaposición de la filosofía occidental y el fatalismo post-moderno a través de la danza interpretativa puede ser algo original (…creo), genere contenidos que todos puedan entender. La cultura debe estar al alcance de todos.
4. Sea respetuoso. El lenguaje soez y las imágenes perturbadoras pueden ser entretenidas… por un rato. Después de unos segundos, se vuelve algo aburrido y puede ser ofensivo para todo el mundo. Existen otras formas de ser agudo y cáustico. ¿O es que no ha leído 1984?
Gracias a las redes sociales, los espectadores se vuelven productores. Vivimos en una gran película que se edita a sí misma. Sonría cada vez que vea una cámara. Si no podemos escondernos de ellos, entonces, ¡démosles la función de nuestras vidas!
Quiero preguntarles algo, muchachos: ¿Quieren que siga hablando de redes sociales de video?

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